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domingo, septiembre 16, 2007

En Argentina

El miércoles por la tarde me llamó mi madre y me dijo que mi padre había muerto, la noche anterior, mientras dormía en un hotel de Buenos Aires (estaba en un viaje de trabajo). Así que, todavía aturdido por la noticia, empecé a prepararme para irme de la ciudad.

Esperé entonces a que mi hermano tuviera listo su viaje de regreso, ya que tenía la posibilidad de cambiar su pasaje de regreso, pero la atención telefónica de Iberia ya estaba cerrada. Así que a primera hora del jueves nos llevaron al aeropuerto de Barcelona. Le cambiaron el pasaje, yo compré el mío hacia Madrid, y salimos a eso de las 9.

En Barajas no pude verlo, ya que tuvo que cambiar de vuelo enseguida y salió hacia Buenos Aires al mediodía. Yo nunca había estado en ese aeropuerto, y además de ser enorme, ni siquiera sabía dónde se compraban los pasajes. Intenté averiguar por teléfono (la asistente automática de LAN Chile apesta), y finalmente me dijeron desde Barcelona que había lugar en Aerolíneas Argentinas.

Me subí a un autobús, llegué a la terminal 1 y compré el billete. No funcionaba ninguna de los ordenadores de la ventanilla, así que el vendedor tuvo que irse a un lugar alejado, mientras yo hablaba con él a la distancia. La impresora no funcionaba, así que la compra me llevó una media hora. Estaba por viajar a Argentina, estaba claro. Por cierto, tampoco me servía comprarlo por Internet, porque Aerolíneas, a diferencia de cualquier empresa europea, no te permite imprimir un papel que te sirva de pasaje, y no tenía tiempo como para esperar una entrega a domicilio.

El viaje era a las 22, y todavía era mediodía. No sólo no había dormido esa noche, sino que el día anterior había dormido sólo tres horas. Sólo puedo decir que la espera se hizo eterna, y no me sentía con ánimos de irme a recorrer Madrid, así que para no dormirme me entretuve caminando por las terminales 1, 2 y 3, que están conectadas entre sí. Me quedé a mitad de la tarde sin batería en el móvil. No hay locutorios en Barajas, y los teléfonos públicos de Telefónica te comen el dinero a menos que uno espere unos segundos hasta que aparezca en pantalla "inserte monedas", y eso cuando funcionan.

A las 18 empecé a hacer la cola para despachar la maleta, que me estaba molestando demasiado. Las empleadas de Aerolíneas llegaron 15 minutos tarde, y se tardaron 25 minutos en decidir qué rollo de papel le correspondía a cada una. Parece ser que, después de 3 días de paro, ya se habían olvidado de todo. Porque esa noche habría dos vuelos, para que la gente que se había quedado varada en Madrid pudiera viajar.

A las 22 subí al avión, y una sorpresa agradable fue saber que el viaje duraría 2 horas menos que cuando fui a España. Parece ser que todos los vientos del Atlántico van siempre hacia Mar del Plata, y ahora me ayudaban.

En el aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires) no había viaje directo a mi ciudad, y como quería llegar lo antes posible me fui hasta la terminal de Retiro, hablando con otro marplatense. Allí nos quisieron estafar al trasladar el equipaje, y lo lograron al cobrarnos 4 pesos por un cortado. Llovía en Buenos Aires, aunque no hacía demasiado frío.

En el camino a Mar del Plata me gustó ver que se estaban haciendo obras en la autopista. Cerca de Mar del Plata el panorama era más desolador: campos inundados, e incluso algo que no había visto nunca, un par de vacas muertas, no sé si de hambre o de frío (caía aguanieve).

El marplatense con el que venía llamó a su hermano y muy amablemente me llevaron hasta la casa de mi madre, donde me abrió la puerta mi primo Cristian. Desde allí fui al velatorio y al entierro, donde me esperaban ya que era el último en llegar (mis hermanos ya habían llegado desde Estados Unidos y Barcelona). Sobre la ceremonia no escribiré.

Pienso quedarme en Mar del Plata un par de semanas (todavía no compré el pasaje de regreso). Voy a aprovechar que tengo Internet para subir algunas fotos.

Subo un par del trayecto de Buenos Aires a Mar del Plata:


viernes, agosto 31, 2007

Ultimos meses

Hace ya rato que no escribo nada sobre mi vida aquí. Hasta hace poco, era porque no estaba casi nunca en el piso como para subir notas, y aunque ahora tengo más tiempo, desde hace un mes y por un par de semanas más no tengo Internet. Ahora mismo estoy en un cyber, y aunque tengo mucho para contar, y casi 800 fotos para clasificar, prefiero esperar a la comodidad de mi ordenador.

He estado en varios pueblos costeros catalanes: Cambrils, Salou, Castelldefels, Sant Pol de Mar, Calella, Lloret de Mar y Tossa de Mar (tal vez me olvide alguno). He ido también a Figueres, donde se encuentra el Museo de Dalí, el Museo del Juguete, y el castillo más grande de Europa (previsiblemente, cerrado). También he ido a la fiesta de Sant Joan, a las fiestas de Gracia, a las de Sants no (por falta de información), y pronto empezarán las de Barcelona.

El clima no ha sido el mejor. El año pasado hubo una ola de calor durante todo julio, y en agosto hizo mucho calor, y aunque estuvo nublado todo el mes, llovió sólo una o dos veces. Este verano las temperaturas fueron bastante más bajas, de más o menos unos 28 de máxima, por la noche se podía dormir bien, y hubo varios días de lluvia. De todas maneras, no hizo falta usar en ningún momento del día o de la noche nada más abrigado que una camiseta (remera), lo que es incomparable para un marplatense como yo.

Lo que escribiré a continuación en este post probablemente sólo le interese a la gente que me conozca.

A mediados de mayo llegó mi primo, con la idea de trabajar en Barcelona, y hacer dinero rápidamente. Se rodeó de latinoamericanos, gastó poco y nada, y regresó a Argentina hace unos días. Espero que estar aquí le haya servido de algo.

Poco después llegó mi hermano, supongo que con la idea de darle una oportunidad a la ciudad, y buscando calidad de vida. No quiero hablar por él, pero parece estar mucho mejor aquí que en Argentina. En cualquier caso, sigue viviendo aquí, y no parece tener planes de regresar.

A finales de junio llegó mi madre, con la idea de conocer Cataluña, Cantabria, y cuatro capitales europeas. Mientras estuvo en la ciudad (casi tres semanas), fueron días bastante agitados, y me sirvieron para viajar a muchos lugares que estaban postergados. Ya está de regreso en Argentina.

En cuanto al trabajo, me ascendieron en junio a coordinador de proyecto, lo que en la práctica significaba discutir todo el tiempo por 4000 euros anuales más. En agosto presenté la renuncia, me pidieron que les diera un número a cambio de quedarme, les dije una enormidad (38.000), y aceptaron mi renuncia. De hecho, hicieron algo mejor: me arreglaron el paro, lo que significaba 2000 euros más inmediatos y la posibilidad de cobrar un subsidio por desempleo por hasta 4 meses (un mes por cada tres trabajados). El subsidio es del 80% del sueldo, tengo entendido, aunque todavía no lo he cobrado.

Bueno, me quedo sin tiempo en el cyber. Un saludo a todos!!!

miércoles, julio 04, 2007

Tibidabo (2)

El 26 de mayo acompañé a mi primo Cristian a visitar el Tibidabo. Ya he subido bastantes fotos aquí, así que me limito a agregar unas pocas, principalmente de la catedral [corrección posterior: Templo del Sagrado Corazón, o Temple de Sagrat Cor].

En mi sección "la Iglesia nos ha hecho mucho daño", incluyo aquí una foto de unas velas electrónicas (sí, con LEDs) que se activan durante una media hora. Más allá del escaso éxito obtenido, sobresale el aviso de que no hay que intentar introducir billetes por la ranura de las monedas. No da cambio.


La decoración está muy bien.






Esta torre del parque de diversiones me gustó:


Y no hay más. Todavía tengo muchas fotos por subir de otras cosas, pido perdón por la demora, la verdad es que estas últimas semanas (y estos últimos meses) he estado muy poco tiempo en el piso (ya escribiré sobre eso).

Saludos a todos, y disculpas a los que todavía no les he respondido sus e-mails...

sábado, junio 16, 2007

Mi barrio

El 13 de mayo salí a dar una vuelta por mi barrio. Yo vivo en un extremo de Horta, uno de los barrios del distrito de Nou Barris (en catalán, "Nueve Barrios").

Esta es la placita que hay a una manzana de donde vivo, en la calle Cartellá:


Siguiendo por Cartellá, otra plaza:


Una casa muy vieja:

Y un monumento extraño.


La plaza de Virrei Amat, en Pi i Molist y Fabra i Puig:


Subí por Pi i Molist hasta llegar a la sede del distrito, el centro administrativo de Nou Barris. Aunque no sale en la foto, se estaban preparando para las fiestas del barrio, que duraron 10 días.




Casi todas las fuentes del barrio son como esta, donde el agua rebalsa por los bordes continuamente:



Detrás de la sede del distrito hay un parque muy grande, donde hay varias fuentes más:



Hay también varias zonas de juegos. En esta foto se ve a una niña haciendo tirolesa. He visto también torres similares a la Eiffel hechas con cuerdas, o tótems para practicar escalamiento. Las zonas de niños pueden tener arena, pero también es común que haya una especie de alfombra esponjosa que evita que se hagan daño.


En el barrio hay una fuente que me gusta mucho, pero lamentablemente estaba funcionando a medias. Normalmente lanza varios chorros a unos cinco pisos de altura, en diagonal. Es posible que la desactiven cuando hay viento para que no se llene de agua de mar el edificio contiguo. Y sí, aunque esto es a mucha distancia de la costa, y a mucha altura, la fuente funciona con agua salada:



Gran parte del barrio fue construida hacia los años 60, cuando hubo una gran inmigración andaluza en Barcelona. Hay muchos edificios revestidos en ladrillo:



Esta es una calle que lleva al Turó ("Monte") de la Peira, el más cercano a mi piso. Los paseos peatonales son muy comunes en Barcelona, aunque en este es llamativo que no haya comercios a los lados:



Decidí subir al Turó de la Peira, desde donde se tiene una buena vista de la ciudad. Aquí se ve al fondo la zona de Canyelles, donde vive mi primo:


El monte es un gran paseo arbolado:


Desde la cima, se puede ver el mar. En el centro, al fondo, la Torre Agbar. La Sagrada Familia queda cubierta por el Guinardó, el monte a la derecha de la torre.


Esto creo que es El Carmel, y al fondo, Vall d'Hebron, donde días después alquilaría una habitación mi hermano:


El Tibidabo, a lo lejos y sobre la derecha:


En el punto más alto del monte se encuentra esta cruz:


Más Canyelles:


El Guinardó, con mucho zoom:


Regresé a mi piso, bajando por escaleras (son muy abundantes en la zona, aunque también hay algunos ascensores).


Esto ya es muy cerca del piso. Estacionar es un problema en Barcelona.


Esta es la cuesta que tengo que subir todo el tiempo para llegar al metro. A la derecha se ven los andamios de lo que será un edificio muy grande.


Esta es la plaza que tengo a veinte metros del piso.


Saludos !!!