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lunes, septiembre 17, 2007

Figueres

El 30 de junio viajé en tren con mi madre a Figueres (Figueras, en castellano), que está a 136 kms. al norte de Barcelona, en la provincia de Girona. Es una de las ciudades más importantes de la provincia, tiene 35.000 habitantes, y es conocida, entre otras cosas, por ser la ciudad donde Salvador Dalí nació y murió. Al comienzo de las ramblas se encuentra este homenaje:


Y esta es la Rambla de Figueres:


La ciudad está llena de monumentos surrealistas. Este es uno:


Ese cuaderno está situado frente a este edificio, que yo diría que es modernista:


En Figueres se encuentra también el Museo del Juguete, que tiene una colección que va desde los romanos (con restos encontrados en Tarragona) hasta la actualidad.


Este es el Kit para el Niño Sádico. Me gusta el detalle del serrucho:


El Teatro-Museo Dalí fue, según Wikipedia, construido como un teatro en el siglo XIX. En 1966 Dalí comenzó su restauración para alojar su propia obra. Adosada a la izquierda está la Torre Galatea, que es un edificio neoclásico en donde vivió sus últimos años. De hecho, Dalí está enterrado bajo la cúpula del museo.


Por aquí se entra al Museo de Joyas, aunque quedará para otro viaje:


Así se ve el costado del Museo cuando uno va a comprar la entrada y le dicen que no la venden ahí:



Siguiendo con nuestros intentos fallidos, entramos al museo por un lateral. Ese lateral resultaba ser la salida, pero pese a todo pudimos pasar con mi mochila sin problemas. Si no nos hubiéramos detenido a preguntar, podríamos haber pasado gratis y con un lugar para llevarnos cosas. Espero que las joyas y los cuadros estén bien asegurados.

Rodeando el museo, esta es la entrada opuesta. Delante hay una extraña escultura dedicada a los pensadores catalanes.


Al pie de la escultura se lee: "El pensamiento catalán resurge siempre y sobrevive a sus ilusos enterradores".



Hay unos cuantos "pensadores Goodyear" alrededor del museo:


La torre de la izquierda es un Monumento a la Televisión. Arriba del todo se ve una cabeza con dos antenas:



Esto es lo que yo interpreto como un Jesucristo televisivo:


Este vendría a ser un pensador menor:


No me hago mucha idea de qué son estas formas extrañas, aunque están por todos lados:


Aquí hay una escultura surrealista. Para aumentar la irrealidad, un borracho se acercó a medio metro mío y comenzó a mear la pared que estaba a mis espaldas.






Dentro del museo hay un patio central, con un coche que tiene encima una Venus y parece arrastrar un bote con paraguas (a veces abierto y a veces no).




El coche acepta monedas. Las ventanas están un poco bajas, y cuando alguien pone dinero, se puede ver cómo llueve dentro del auto:


Alrededor del patio central hay muchas esculturas. Arriba del todo hay, en relieve, una fila de lavamanos.



Dentro del museo saqué muchas fotos. Sólo subiré las que me gustaron más. Este cuadro tiene varios pisos de altura:


Otro cuadro. Más allá de las posibles alarmas que puedan tener, la gran mayoria no están protegidos de ninguna manera contra alguien que quiera dañarlos:


Este cuadro tiene un efecto óptico interesante. Visto de cerca, se ve a una mujer desnuda y poco más. Desde la distancia, o en la pantalla de la cámara, se ve un rostro pixelado:


Esta es la cúpula del museo:

Una momia de ojos azules:


Un Jesucristo de cera:

Esto lo dejo a la interpretación de cada uno:


Una pintura sobre Nerón:


Un autorretrato:


En la pared de una habitación hay unos agujeros por los cuales se puede espiar lo que hay al otro lado. Lo que el voyeur ve es el jardín secreto de Dalí, una cama matrimonial rodeada de vegetación:


Una de las habitaciones consiste en un montaje similar a un cuadro de Dalí. El sofá son dos labios, los cuadros son los ojos, la chimenea es una nariz, y, fuera de esta foto, dos cortinas forman el pelo rubio.


En el techo de esa habitación hay un baño. Tuvieron que quitar el inodoro (váter) porque goteaba:


Ya casi era la hora de cierre del museo, así que las últimas salas las recorrimos a toda velocidad. Una de ellas tiene esta enorme parodia como cielorraso:


Fuera del museo se encuentra esta iglesia, que creo que es la de Sant Pere:



Figueres está muy cerca de la frontera con Francia, y por eso tiene el castillo más grande de Europa, que se llama como quien escribe. Fue construido en 1743, durante el reinado de Fernando IV, y su perímetro es de 5,6 kms. Ese día lamentablemente estaba cerrado.



Desde allí arriba se puede conseguir una buena panorámica de Figueres:


Algunas casas tienen un frente muy lindo, como esta:

Aquí nació Dalí. Fue bastante difícil encontrar la casa.


Sólo nos quedaba visitar el Museo del Empordà, que ya estaba cerrando, así que nos acercamos a la estación de trenes y esperamos, tomando unas claras (mitad cerveza, mitad limonada), a que fuera la hora de regresar a Barcelona.

domingo, septiembre 16, 2007

Más Tarragona

El 24 de junio acompañé a mi madre, que había llegado a España de turista, a conocer Tarragona. Ya he escrito y fotografiado mucho de esta ciudad en dos entradas anteriores: la primera y la segunda.

Hace tanto que viajé que no recuerdo muy bien qué es cada cosa. Creo que esto está cerca del Mirador:


Esto es cerca de la Catedral:



Me gustan mucho los carteles inapropiados. Este prohíbe el paso a cualquier persona ajena a la empresa. La cuestión es que dentro está la Catedral.


Una callecita que me gustó mucho:


Lo que se ve al fondo es el costado de un edificio. En esta foto parece que las ventanas y los balcones fueran reales, pero están pintados.

Noche de San Juan

El 23 de junio, después de ir a Parque Güell, fuimos mi madre, mi primo, mi hermano y yo a Barceloneta. Era la noche de San Juan, donde se festeja la llegada del verano (algo así como el Año Nuevo argentino), con fiestas en la playa, fuegos artificiales, y hogueras en donde se da por terminado el invierno.

Los chiringuitos de la costa habían puesto música a tope, y había un escenario donde una banda cantaba canciones ajenas. Nos metimos en la playa, llena de gente, y en un hueco que encontramos nos sentamos a tomar cerveza. Aunque pasaban muchísimos vendedores ambulantes, nosotros habíamos llevado, cada uno, varios litros de cerveza.

La noche fue muy divertida. Algunas extranjeras salían de los restaurantes cercanos, con sus vestidos caros, y se metían tal como estaban al mar. Otros se desnudaban completamente y pasaban corriendo entre la gente, rumbo al agua. A lo largo de la orilla, los niños experimentaban con petardos de todo tipo. Digo experimentar porque encenderlos y alejarse les parecía muy aburrido, así que al principio se los tiraban entre ellos (mientras el padre los ayudaba a encenderlos), y alguna que otra vez bailaban de manera extraña cuando una bengala se les enredaba en el cuerpo. Contra nuestras expectativas, terminaron la noche ilesos.

Pasada la medianoche logramos subir a mi madre, recién llegada a Barcelona, al metro. Nosotros nos quedamos unas horas más, y casi arruinados regresamos caminando hasta las Ramblas y nos fuimos a dormir. A cualquiera que visite Barcelona le recomiendo no perderse esta fiesta.