Bueno, escribiré un poco sobre el uso del catalán en Barcelona y un par de observaciones idiomáticas. Probablemente no le interese a nadie, pero estoy aburrido y me olvidé el cable de la cámara como para bajar las fotos y escribir sobre las fiestas de la Mercé, así que igual lo publico.
Uso y costumbres
El catalán, en principio, es la lengua co-oficial (junto con el castellano) de Cataluña. Cataluña, que ocupa la zona noreste de España, tiene cuatro provincias: Barcelona, Lleida (Lérida en castellano), Girona (Gerona) y Tarragona.
El catalán (dicen que) tiene cinco dialectos, de los cuales sé que existen el barcelonés, el de Lleida, el valenciano y el mallorquino. El mallorquino es tan cerrado que un barcelonés normalmente no lo entiende.
El uso del catalán sigue unas normas de buena educación (en Barcelona) que son bastante útiles para alguien que no lo habla (aunque no son muy útiles si uno quiere aprenderlo). En una conversación donde intervienen varias personas (por ejemplo, en una mesa de un bar), es suficiente que haya una persona que no habla catalán para que todos hablen en castellano. Todos los catalanes saben castellano. Por esta razón, apenas salen de sus casas, los catalanes suelen pasarse todo el día hablando en castellano, salvo en alguna conversación persona a persona con otro catalán. Es realmente muy difícil que alguien que está cerca mío hable en catalán, y si lo hace, en cuanto alguien empieza a hablar en castellano inmediatamente conmuta a este idioma. A veces se dan cuenta tarde y en el medio de una oración realizan el cambio.
Esta regla de buena educación también se aplica a otros idiomas. Si en un grupo todos hablan castellano e inglés, pero una persona sólo habla inglés (o no entiende mucho de castellano, o lo entiende pero no lo habla), todos comienzan a hablar en inglés. Suele pasar que la persona que no habla castellano se aleje, y en este caso, normalmente, por inercia, los que quedan siguen hablando en inglés. Normalmente se evita formar grupos en los que no haya un idioma en común, sea cual sea, porque traducir en simultáneo es demasiado engorroso (por ejemplo, si hay una persona que sólo habla castellano y otra que sólo habla inglés, una de ellas probablemente no será invitada a participar).
Existen, volviendo a los catalanes, dos minorías. La más numerosa de las dos está formada por catalanes que no hablan nunca catalán, simplemente prefieren hablar castellano. En este grupo hay personas que han vivido varios años en otras zonas de España, y personas que jamás se han ido de Cataluña, no me queda claro si esta preferencia es una decisión personal, una cuestión de costumbre (por ejemplo, si la persona está en pareja con alguien que no habla catalán), o una postura política.
La otra minoría está formada por las personas que expresan claramente su preferencia por hablar catalán, y yo estimo que no llega al 10% de los nacidos en la ciudad. Normalmente, se trata de personas mayores que han sufrido de alguna manera el régimen franquista y hacen del uso del catalán una cuestión de reivindicación política, o de personas recién llegadas desde los pueblos catalanes, pero también se incluye aquí la nueva generación de estudiantes universitarios, también con ciertas ideas políticas, y que nunca ha trabajado fuera de la universidad. Es que en la escuela primaria y secundaria actual sólo se dictan un par de horas semanales de castellano. En la universidad, el 60% de las clases son en catalán y el 40% restante en castellano. En posgrados, investigación universitaria, etc., hay una gran preferencia por el catalán. Esto hace que, aunque sepan hablar castellano, esta nueva generación se sienta mucho más cómoda con el catalán y a veces le falte un poco de vocabulario cuando se expresa en castellano.
De todas maneras, yo creo que el empleado catalán se pasa la mayor parte del día hablando en castellano. Y en algunos casos a las empresas no les importa que los clientes quieran hablar catalán. Por ejemplo, en la empresa en la que trabajo, donde se hace telemárketing en Cataluña y Valencia, la campaña más grande (de Citibank) no exige que los teleoperadores sepan catalán. La campaña más pequeña, perteneciente a Alpi, una empresa de Internet, sí pide empleados bilingües, pero por decisión de Alpi. El caso más extremo son los teleoperadores de la Generalitat (gobierno catalán), que tienen la obligación de atenderte en catalán pero inmediatamente pasan al castellano en cuanto respondes a su "Bon día" con un "Buenos días". Por cierto, llamando al 010 te dicen desde qué película dan en qué cine hasta qué autobús hay que tomar para ir a cierto lugar, es impresionante lo que saben estos muchachos.
Políticamente, se reivindica el catalán. En aquellas ocasiones donde necesitan indicar algo en catalán y castellano, también lo indican en inglés, creo que para evitar reconocer el peso y la influencia del castellano todo lo posible. Léxicamente, el castellano presiona al catalán, que toma muchas palabras y frases prestadas (incluso cuando tiene equivalencias propias, que se dejan de usar en el proceso).
El único lugar donde todo es en catalán es en los anuncios del metro. La voz grabada que indica la próxima parada sólo lo dice en dicho idioma. Los nombres de las calles también están en catalán. En todo lo demás se usa el bilingüismo o el trilingüismo. Los periódicos locales tienen una mezcla de artículos en catalán y en español, algo así como mitad y mitad. Lo más curioso es que no hay un criterio para esto, puede suceder que una nota sobre algo de Barcelona esté en castellano y otra nota sobre algo de Madrid esté en catalán.
Una costumbre lingüística a tener en cuenta es lo que llamaré la "secuencia de ofrecimiento". Cuando alguien ofrece algo, es costumbre rechazar la oferta por buena educación una cantidad determinada de veces y luego aceptarla, si interesa. La cantidad de veces que se hace el ofrecimiento es limitada, y según he estudiado, cambia según la cultura. En Argentina creo que el número de intercambios es tres, pero en España es claramente uno menos. Esto quiere decir que, cuando le ofrecen algo a un argentino, es posible que se quede con las ganas, a la espera de que el español insista una vez más (pero no lo hará). A la inversa, cuando un argentino ofrece algo, puede sonar un poco pesado para el español (ya que insiste una vez más de las normales, es como si intentara forzarlo a aceptar). Creo que es algo que se debe tener presente, aunque es algo tan inconsciente que es difícil de cambiar. En realidad es necesario un cambio de actitud: aquí, cuando se quiere algo, se lo pide o se lo aclara sin más (los catalanes son en general muy frontales, dicen cosas que en Argentina creo que no se dirían tan abiertamente, simplemente se sugerirían).
Sobrevolando el catalánAquí escribiré lo poco (prácticamente nada) que sé del catalán. Posiblemente haya cosas incorrectas que corregiré en cuanto me entere.
Entre los diferentes dialectos no distingo ninguna diferencia salvo la siguiente: el barcelonés cambia las vocales 'e' y 'o' átonas (o sea, sin acentuar) en una especie de 'a' (aunque está a mitad de camino entre una 'e' y una 'a') y en una especie de 'u' (aunque está entre una 'o' y una 'u'). Por ejemplo, "Terrasa" (con acento prosódico en la primer 'a') se dice algo así como "Tarrasa", y "Congrés", "Cungrés". A mi entender, salvo que uno tenga mucho oído (y quien hable pronuncie correctamente), esto hace al barcelonés bastante difícil: si oímos "Barsaluneta", podríamos escribir "Bercelonete" (la correcta es "Barceloneta"). Los otros dialectos no hacen esto, la 'e' y la 'o' son siempre como en castellano. Por cierto, esto hace que "Barcelona" se diga "Barsalona", y "Espanya", "Aspaña".
De todas maneras, muchos de quienes hablan catalán provienen de otras regiones de España y no utilizan ningún fonema que no conocieran previamente. Esto resulta en un idioma que suena a español trabado, con consonantes que sobran ("Jo sóc Fernando" es difícil que suene bien, por la 'c' y la 'f' que se juntan).
Además de esto, las reglas ortográficas del catalán son muy difíciles, en particular las de la 'x', que según la posición puede tener tres o cuatro sonidos diferentes. Además, algunas letras finales, en ciertas circunstancias, no se pronuncian. Y a veces se utilizan acentos de apoyo para indicar únicamente que el sonido de esa vocal no debe ser modificado. Por todo esto, los errores ortográficos de los catalanes son muy, pero muy comunes. Creo que Pompeu Fabra, quien normalizó las reglas ortográficas del catalán, hizo su trabajo a medias, ya que podría haber enlazado escritura y pronunciación de una manera más estrecha y sin tantas excepciones para memorizar.
Una excepción son los apellidos, que se pronuncian según las reglas antiguas del catalán. Por ejemplo, el apellido Puig se pronuncia algo así como "push", aunque la palabra "vaig" se pronuncie "vaish" y no "vash", como uno podría prever. Dos casos muy prudentes son "Colón" (que no es "culón"), y "Collblanc" (que no es "cul blanc").
Para aquellos informáticos que se preguntaban quién coño había decidido colocar en una posición privilegiada (SHIFT + 3) un símbolo en apariencia tan inútil como '·', les diré: los catalanes. Aquí se utiliza un poco, sólo en 'l·l', significando una ele larga: "instal·lació". También es responsabilidad de los catalanes (y tal vez de los gallegos) la cedilla ('ç´). Y el acento grave: 'è'. Otra cosa rara es la 'i' con diéresis: 'ï', que no tengo idea de cómo se pronuncia. Por cierto, la 'ñ' sobra aquí, ya que escriben 'ny': "Espanya", "Catalunya".
El catalán, sabiendo las preposiciones y con un poco de italiano o francés, es fácil de leer. Aquí traduzco las palabras más importantes, o que son imposibles de deducir:
- amb: con
- anar: ir
- ara: ahora
- avui: hoy
- dinar: cenar
- encara ("ancara"): aún, todavía
- fins: hasta
- llar: hogar
- lloc: lugar
- lloguer: alquiler
- merci: gracias
- propera ("prupéra"): próxima
- res: nada
- rodalies ("rudalías"): cercanías
- (la) seva, (el) seu, (las) sevas, (els) seves + sustantivo: su/sus + sustantivo: "la seva casa". Hay variantes en género y número: "els seves millions" (sus millones, o sea, los millones de él o ellos)
- semblar: parecer
- sortir: salir
- tallat: cortado
- tancar: cerrar
- vaig, vas, va... + verbo: en vez del futuro, como uno supondría ("va a ir"), expresa pasado ("ha ido")
- vegades ("vagadas"): veces
- xarxa ("shársha"): red
El catalán tiene más sonidos que el castellano. Además de las vocales antedichas, tiene otras que no mi oído aún no puede diferenciar, como dos 'o', una abierta y una cerrada.
Tiene también dos eses, una como en la pronunciación española (es como una ese argentina, pero con un ligero matiz de 'sh', creo que se llama 's' sonora), y la otra como la argentina (sin ese matiz de 'sh'). La variante argentina no se utiliza en el resto de España, y es una buena manera de reconocer a un argentino (si decir "sho", las vocales acentuadas largas, la entonación italiana, la 'ch', la 'z', la 'e' o la 'd' no lo delatan antes). Un ejemplo: la traducción catalana de la palabra "feliz" es "feliç", y se pronuncia diferente que si estuviera escrita "feliz" o "felís".
El catalán tiene también una 'ch' suave, a mitad de camino entre la 'ch' argentina y el 'sh' de
show, y un sonido extraño para las palabras terminadas en 'll' ("Maragall", "Sabadell"), que uno puede imitar diciendo 'il' muy rápidamente.
Sobrevolando la fonética española
Como he dicho, hay muchas formas de pronunciar el castellano en España. Aquí diré lo que he visto, desde la perspectiva de un argentino. Las cosas que son iguales o muy parecidas no las mencionaré.
La 's' española se pronuncia con la lengua un poco más atrás, como la 'sh' de
show, pero sin utilizar los labios, y muy breve. La 'z' (y la 'c' en las sílabas 'ce', 'ci') tienen un sonido propio, diferente al de la 's'. En alguna zona de Andalucía, todo es 'z', y ese seseo les resulta muy gracioso a los de aquí.
La 'll' cambia entre zonas, la madrileña es más cercana a la argentina pero tampoco utiliza los labios, es más bien como 'li' intentando pronunciar la 'l' y la 'i' a la vez.
La 'ch' es más suave. En Andalucía, la 't' parece una mezcla de 't' con 'ch'. La 'd' en posición intermedia es más breve, y en algunas zonas ni se pronuncia ("colgao").
La 'j' no es tan gutural, sino que es más similar al sonido inicial de la palabra inglesa
happy. Lo mismo con la 'g'.
Las vocales son también diferentes. Se pronuncian (como todo aquí) con la parte delantera de la boca, y por eso suenan un poco más graves (especialmente la 'e'). La vocal tónica se hace solamente acentuando el sonido (en Argentina, además de hacer esto, se estiran las vocales). Cuando un español quiere imitar la fonética argentina, cambia las 's', las 'e', y prolonga exageradamente las vocales, así que supongo que eso es lo que más les llama la atención.
La entonación general de una oración también es diferente, pero no intentaré explicar cómo.
Finalmente, quiero aclarar que la imitación del acento español que se hace en Argentina no es aplicable en Cataluña. Es más, creo que en películas como Torrente lo que se hace es exagerar el acento andaluz, para hacer reír también al público español.