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lunes, julio 18, 2011

Argentina: Buenos Aires

Hace ya un año y medio, durante las fiestas, viajé con mi novia a la Argentina. Como ella no había estado nunca, pasamos varios días en Buenos Aires, y viajamos también al Glaciar Perito Moreno y a Ushuaia.

En Puerto Madero verificamos que el sol argentino quema más en media hora que en una tarde entera del sol mediterráneo. Como nunca me había internado más allá de los primeros edificios, aproveché para conocer el Puente de la Mujer y los restaurantes de la zona. La verdad que no sé cómo se pudo ganar la fama de uno de los mejores paseos de Buenos Aires, no vi más que falso lujo, hormigón y aguas marrones. Y Calatrava está decididamente sobrevalorado.

También estuvimos en San Telmo, tomando algo en Plaza Dorrego el día en que hacen la feria de antigüedades. Ese lugar es uno de mis preferidos de Buenos Aires, y las galerías con comercios de hace cuarenta años fueron un descubrimiento agradable.

Como buen marplatense, cuando estoy en Buenos Aires entro en el modo de desconfianza absoluta, así que todo lo de valor iba en mi mochila, que colgaba de un lado (para poder supervisarla girando la cabeza), con los cierres todos a un extremo, etc. Sobreviviría otra vez sin que me robaran (pese a algún que otro "¡eh mochilita!"), aunque el estado de paranoia tal vez no me dejó disfrutar mucho. Tampoco quise pasear con mi camarita de 80 euros en la mano para no llamar la atención.

Aún así, cuando paseamos por Caminito, una calle que no recorría desde que era niño, me decidí a fotografiar el colorido de estos conventillos, el antiguo hogar de los inmigrantes pobres que llegaban al país huyendo de las guerras europeas.


Murales y estatuas homenajeaban a aquellos que con poco más que fuerza bruta ayudaban a construir un país.




Situado cerca del antiguo puerto sobre el mar y también del Riachuelo (que cada vez parece oler menos, aunque siga siendo uno de los ríos más contaminados del mundo), el barrio de la Boca debe haber contado con muchos marineros.



Posiblemente los gauchos no abundaran en esta zona de inmigrantes del 1900, pero si hay que homenajear el pasado, imposible olvidarlos. Podrían haber puesto a un indígena, también.



En algunos negocios para turistas había muñecos decorativos, con por ejemplo Maradona (cada día más y más decorativo), o con las prostitutas de un burdel de barrio pobre:


Estábamos cerca de la Bombonera, el mítico estadio del Boca Juniors, el equipo más premiado de Primera. Había otro equipo con algún premio más, también nacido en el barrio, llamado River Plate (sí, una pésima traducción de Río de la Plata), pero está en Segunda y al parecer no volverá a ser uno de los grandes por muchos años más.


Un piso que nunca fue terminado de construir: no hay mejor sitio para secar la ropa al sol.


Más muñecos decorativos para los turistas. Iban a colocar uno de Passarella, pero al parecer no lo conoce nadie. Me comentaron que no se habían atrevido a poner a la presidenta Kirchner por miedo a represalias.


Sin pretensiones de venderle nada a nadie, esta esquina me pareció algo más auténtica:


Seguimos recorriendo la ciudad, paseando por Recoleta, Palermo Viejo, cenando en Palermo Hollywood (que está bien, pero también tiene una fama exagerada), caminando bajo las cúpulas de Plaza de Mayo, intentando entrar con ropa de calle al Tortoni (y fracasando en el intento), comiendo una pizza mediocre en Los Inmortales, es decir, haciendo el Buenos Aires básico.

Nos desplazamos en taxi, la opción más rápida (y bastante barata en euros). Es lo más parecido al deporte aventura que ofrece la ciudad: pudimos disfrutar encerrando autobuses, viendo cómo pueden entrar tres coches en dos carriles, circulando en zigzag avenidas de siete carriles para ganar unas milésimas (Alonso no sabe nada), circulando si hacía falta por las veredas (aceras) para adelantar a alguno, pisando ramas, piedras, ...

Mi novia iba agarrada de pies y manos, previendo el choque inminente. En cierto momento, de noche, pasamos por encima de una piedra y el auto se levantó: costó convencerla de que no habíamos atropellado a nadie. Otra vez, cuando el taxi parecía a punto de empujar a un coche para que entrara más rápido a su estacionamiento, me preguntó: ¿ahora viene la avenida más ancha del mundo? Su interés por la 9 de julio me sorprendió, pero cuando le dije que sí, me respondió: "¡Pues reza!".

Al tercer día llegamos sin embargo a la conclusión de que si uno les habla a los taxistas de cualquier cosa, se distraen un poco y conducen más lento. Así que pasó a ser mi responsabilidad "armar tema": fútbol, política, lo que fuera. El último día hasta tuve que hablar de un tal Buonanotte, que se había matado en un accidente el día anterior y que yo confusamente suponía que era un boxeador (dos años después me dijeron que era alguien del Gran Hermano o algo así). En cualquier caso, es razonable pensar que los taxistas asumen que si el pasajero no les habla es porque están apurados (tienen prisa).

Poco más que decir de Buenos Aires, salvo que extraño con una lágrima en el ojo izquierdo la excelente comida del restaurante Sorrento, y que en cuanto la temperatura llegó a los 36 grados decidimos que la mejor opción era subirnos a un micro (autobús) rumbo a Mar del Plata, donde nos esperaba parte de mi familia.

5 comentarios:

Paulina dijo...

Como siempre me entretuve mucho cn tus historias, ya las extrañaba !!! saludos desde Chile :)

Paulina

Monica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Jose Leandro Bao dijo...

Que falta de poesia que tenes. Leiste a Foucault, Althusser, Borges, Quevedo y Neruda. Miraste a Dalí, Magritte y Tanguy. Y no te sirvió de un carajo. Decía Tolstoi: hay quien cruza el bosque y solo ve la leña para el fuego. Yo digo que vos cruzaste el bosque y no viste ni la leña para el fuego. Boludo

Fernando dijo...

José:

Leíste 1984 y las memorias de Susana, amaste a Brahms y a Pablito Ruiz, admiraste la Naranja Mecánica y Titanic )todo según tu perfil), pero aún así no lograste explicar claramente, fuera de metáforas, si la leña representa Europa o Buenos Aires. Cambiate la foto de aspirante a filósofo, explicame por favor dónde está la poesía en Buenos Aires (una ciudad que rebosa y enaltece su propia fealdad) y hablamos.

Saludos

Anónimo dijo...

Buenos Aires no tiene poesia??
Por favor!, tu ignorancia es mayuscula.