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viernes, junio 16, 2006

Primeros momentos en Barcelona

El jueves llegué a lo de María, estuve conversando un poco con ella y con Sara, una de sus compañeras, que hace tres años ha llegado de Francia y trabaja en una editorial. María está realizando un doctorado (o post doctorado) en lo mismo que Daniela, pero aquí, en Barcelona. Luego me quedé solo y decidí que lo mejor era dormir un par de horas, pero debido a cierta falta de comprensión entre mi Palm y yo, me desperté cuando estaba anocheciendo (y eso es aquí muy tarde, casi a las 22). Así que cenamos algo, y luego decidí que lo mejor era seguir durmiendo hasta el otro día...

Debido a una nueva desinteligencia con mi Palm, me desperté bastante tarde también (ya no recuerdo la hora), así que tomé mi mochila y partí rumbo a la Sagrada Familia. Quedaba en la dirección opuesta a donde comencé a caminar, pero eso me dio la oportunidad de conocer otra Rambla, una con una estatua enorme de un gato y rodeada de comercios para inmigrantes (por ejemplo, se podía ver una carnicería española junto a otra que se declaraba "carnicería islámica"). Me metí en un laberinto de callejuelas (pensé que podía tratarse del Barrio Gótico, pero no era así), hasta que desemboqué en la mitad de la verdadera Rambla, que debido a que no era día de playa estaba llena de gente. Caminé hasta la Plaza de Cataluña, donde había la mayor concentración de palomas que haya visto en mi vida, cuando comenzaban a volar algunas iban directo hacia mi cara y me esquivaban por centímetros a último momento.

Plaza de Cataluña:







Vaya a saber uno dónde es esto:


Tampoco me pregunten dónde era esto:



Luego comencé a caminar, con el sol como única referencia, buscando la Sagrada Familia. Es una buena sugerencia ir en metro, ya que esa parte de Barcelona no es muy diferente a Buenos Aires, y la distancia es considerable. Cuando llegué, ya estaba cerrada, así que pude observarla desde afuera únicamente. Es un edificio impresionante, y me impactó el nivel de detalle que tiene. Desde abajo, parece que las torres se inclinaran sobre uno. Sin embargo, creo que mi nivel de expectativa era demasiado alto, ya que en algún momento me sentí ligeramente decepcionado. Sin embargo, cabe aclarar que sería deseable que en Argentina existiera al menos un edificio con las características de la Sagrada Familia, que creo que es más alta incluso que el Obelisco (o así me lo pareció).

Estas son algunas fotos de la Sagrada Familia, a las 20:30, cerrada. Prometo saturarlos de fotos el día que vaya y esté abierta...















Para volver, debido a que ya era algo tarde, me tomé el metro y sólo le erré al lugar de destino por una parada. Así que la aproximación final, en taxi, fue muy breve y barata :) Cenamos algo con María y salimos rápidamente hacia una fiesta en otra ciudad (a la que se llega en metro, algo totalmente imprevisto para mí). Tocaba una banda de venezolanos y los que la escuchábamos éramos muy pocos, casi todos eran amigos o conocidos de María. Allí conocí a un porteño con mi mismo nombre que estaba haciendo un post-doc, y que regresaba en dos semanas a la Argentina. Me dio algunas pistas sobre Barcelona, hablamos de todo un poco, y partimos rápidamente antes de que el metro nos dejara en banda (a las 2 AM deja de funcionar). Llegamos cinco segundos antes de que partiera, pero como no pudimos hacer la combinación, las últimas cuadras las tuvimos que hacer caminando.

Barcelona, en el mapa, es una ciudad pequeña, incluso más pequeña que Mar del Plata. Casi no hay edificios de más de cinco pisos, y no hay casas, con lo cual la altura de la ciudad es muy pareja (si subo las fotos desde el Mont Juic, se verá). Sin embargo, todas las calles tienen comercios, la casi totalidad funcionando, lo que, sumado a que me recuerda vagamente a Buenos Aires, me da la sensación de que se trata de una ciudad interminable. No lo es, es sólo mucho más activa que cualquier ciudad que haya conocido. Sin embargo, aunque ya sé cómo se cruzan las calles, y cómo es la estructura básica de la ciudad, todavía siento cierta sensación de agobio, la misma que me produce Buenos Aires cuando camino por sus calles. Cierta sensación de que la ciudad es algo que escapará siempre a mi comprensión, de que cambia más rápido de lo que yo la voy conociendo, no sé cómo explicarlo. Tal vez cuando conozca el mar, o pase más días en esta ciudad, esta sensación desaparezca.

2 comentarios:

Damián dijo...

Hola me llamo Ale soy de Buenos Aires, muy buena tu página me gustó y sirvió mucho, sobre todo lo de los trámites que tengo que hacer con mi pasaporte italiano para trabajar allá (no me quedó claro cuales son los requisitos), llego a Barcelona el 30 de enero, me gustaría contactarme con vos por msn o mail para preguntarte algunas cosas, el mio es mozartiano2007@hotmail.com gracias, Ale

Adrian dijo...
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